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jueves, 3 de noviembre de 2011

Una Crónica debilitada

La coordinación va perfecta, los "bichos" malos están vencidos y la recuperación comienza; pero cuando las fuerzas te abandonan no puedes hacer casi nada, excepto contemplar. En ese estado me encuentro y hay que agradecer a la Medicina haber llegado a él sin interrupciones en el camino.
¿Secuelas?, aún no se sabe. Es posible que algo quede, pero si es así, sólo tendréis que hablar con un volumen un poquito más alto que el normal. De todas formas aún no se sabe, pues ahora comienza el período de la recuperación lenta y las pruebas médicas que permitan saber el porqué de una Meningitis bacteriana de repetición.
Recibí el apoyo de todos y todas cuando más lo necesitó mi alma y la ciencia médica se ocupó del resto. Estaba convencida de que mañana podría abandonar el hospital, pero tendremos que esperar un día más por lo menos por esta secuela que es necesario estudiar.
¿El futuro a corto plazo?. Me esperan 3 ó 4 semanas de poco a poco y sin prisas para nada (pero podré llevar a cabo el trabajo que unos buenos amigos me han proporcionado para el 20-N, donde estaré en una Mesa electoral de Petrer); mi hijo Arturo estará en Jaén en la recogida de la aceituna (espero que su padre le pague este año, y por primera vez, igual que a los miembros de la cuadrilla con la que trabajará); Julia tiene asegurado el transporte hasta diciembre para desplazarse a estudiar, además de poder trabajar si así lo deciden sus profesores en la campaña de Navidad (que esperamos pueda de verdad trabajar para ayudar a pagar sus estudios) y en cuanto a mí, deseo y espero que la familia y los amigos y amigas me visiten y podamos quedar para vernos y devolver tanto cariño como me habéis dado.
No quiero hablar de necesidades diarias, no quiero entrar en un tema que ahora mismo no podría abordar con calma. Así que emplazo a más adelante, cuando me haya adaptado un poco a todo de nuevo. Cambios hay en casa, pues he que preservar las defensas al máximo. Ya hablamos de todo ello cuando nos vayamos viendo.
Corto para no cansar ni cansarme y espero que la próxima entrada sea distinta de estas últimas y que podamos hablar de temas necesarios de debatir.
Por último, y es que no me puedo resistir, preguntaros ¿habéis visto la foto pública de Merkel y Sarcozy en la reunión sobre la deuda de Grecia recogida hoy en prensa?. Me ha chocado tanto que no puedo por menos de comentar: si la cara es el espejo del alma ¡qué hipócritas!

martes, 1 de noviembre de 2011

Crónicas desde la 407

Dejemos la tortura del dolor y pasemos a los sueños. Hola de nuevo.
Tras enganchar la vía en una mano una vez que se me acribilló los dos brazos y no fue posible coger las venas, comenzó la lluvia de antibióticos de todos los tipos y condición. El dolor al amanecer del viernes se fue casi al completo, pude abrir los ojos por primera vez desde el miércoles y lloré cuando comprobé que no me enteraba de nada.
No reconocía muchas palabras y el resto se me olvidaban. La palabra, uno de los pilares de mi base social, laboral y personal, me abandonaba. En ese momento es cuando comencé a atender de una forma consciente las llamadas de mis hermanas y amigas queridas. Qué dolor en el mismo centro del sentimiento comprobar mi estado. En ese momento fue cuando sentí cómo mi ánimo se había resentido.
No quise esperar más, pedí ayuda a todas, hermanas y amigas, para poner remedio desde ¡ya!. Y mi querida "Peli" me dijo con toda naturalidad "¿Pero cómo te vas a quedar sin ánimo si es algo que tienes desde siempre?". Aquellas palabras me hicieron reaccionar y fue cuando os pedí a todos, amigos, amigas, conocidos, personas que quisieran sumarse a una acción, que me enviasen abrazos de ánimo. Y recibí tanto calor, alegría, fuerza y amor, que el ánimo se puso al máximo.
Lógicamente no fue fácil y para ello hice uso de mis técnicas de concentración y utilicé el sueño. La noche la pasaba en vela y sólo dormitaba en momentos muy cortos, habiendo sido los dos primeros sueños reveladores en cuanto a mi situación, soñando con pesadillas más o menos angustiosas que me escapaba del Hospital y, con el camisón, iba y venía de un lugar a otro reconociendo a personas (en mi primer sueño sólo éramos mis hijos, Arturo y Julia, y el coche que desde agosto ya no está a mi lado y dudo que continúe entero en el desguace).
Bueno, llego ya al sueño del ánimo: me hundí en mí misma e hice uso de la imagen más conocida de "La Carta de la Tierra", esa imagen en que se encuentra una Tierra hermosa entre dos manos muy acogedoras. Me centré y fui introduciendo entre aquellas manos, mis manos cogiendo mi cabeza con suavidad, a todos y cada uno de vosotros y vosotras, unos por el nombre, otros por la imagen, otros por un contexto. A todos. Y me dejé llevar durante el insomnio de toda esa tercera noche a la amistad y al cariño, sin llorar casi nada porque cuando las lágrimas hacían su aparición, me decía "no puedo mostrar mi dolor, hay que mostrar el ánimo y la fuerza, que es lo que pido y no puedo pedir algo que no voy a utilizar".
Lo conseguí. No es que hiciera nada del otro mundo, ya veis que es muy poco, pero las emociones ahí encerradas eran tan intensas (producto sobre todo de la debilidad cerebral que supone la enfermedad que estoy pasando), que para mí supuso todo un logro acompañado de la consiguiente felicidad. Desde entonces, ¡¡¡que no me toquen el ánimo!!!.
Como anécdota decir que cuando dije a una de las enfermeras que entró a media noche a ponerme uno de los goteros, que había tenido una pesadilla que empezaba con que me escapaba del Hospital, ésta me contestó "hija, eso no es una pesadilla", en un tono tal, que me hizo sonreír (por lo menos por dentro); pero sí fue una pesadilla, ya que el estado en el sueño era de angustia y sabía que sólo en el Hospital era donde estaba bien, y no correteando por ahí.
El sábado ya conseguí tener el ánimo en su sitio, algo que hizo muy feliz a todos y a todas, y aunque aún no coordinaba bien las palabras, me pasé el día leyendo y durmiendo (bueno, no tanto, ya que el sueño es intermitente durante el día y nulo por la noche, pero sí descansando, que es casi lo mismo en este estado). La sorpresa fue cuando por la noche sentí cómo las fuerzas físicas, las de la Naturaleza de uno mismo, me hicieron plafff y se fueron total y absolutamente. Yo sabía por la experiencia anterior que esto pasaría de un momento a otro, pero una cosa lleva a otra, y si los antibióticos se llevaron la fuerza, me despejaron la lucidez. Así pasé el día siguiente, domingo, hablando y sabiendo ya lo que decía y leyendo y enterándome de las cosas.
Voy a intentar decir lo que es la descoordinación de la que os he hablado tanto. Cuando la mente está lúcida, el pensamiento corre y circula como la electricidad, pero cuando no hay fuerza suficiente, se reacciona un poco más tarde que ese pensamiento, lo que motiva que haya que estar volviendo atrás casi continuamente porque faltan letras si se escribe o se lee, por ejemplo. Además agravado porque no tener fuerza te cansa tanto como si estuvieras haciendo las cosas a velocidades de vértigo y la sensación que prima es el cansancio. Solo queda descansar y tomármelo con mucha calma.
El lunes fue mi día. Me trajeron el portátil porque necesitaba escribir. Las noches en blanco eran un pensar, pensar, pensar y pensar. Gracias a la tecnología dispongo de internet, ya que utilizo "el pincho" desde que no puedo pagar ningún enganche. Claro que no dispone de una gran velocidad ni nada de eso, pero yo sólo escribo y leo, por lo que "el pincho" me viene de cine, es compartido con un vecino, por lo que si me cuesta poco, así me cuesta menos, y me permite estar en contacto con todos y la realidad que busco, para mí una necesidad.
Como desde el lunes las cosas ya están siendo más claras, lúcidas y abiertas, mañana os cuento, que ahora voy a pasear un rato por el pasillo (despacito, despacito) mientras espero a mi hijo que ya sube a hacerme un poquito de compañía (en realidad a poder engancharse a internet ahora que les he dejado solo con la tele, ¡¡¡si les conoceré yo!!!). Besos, muchos besos a todos y todas porque formáis parte de mi existencia. Os quiero.

lunes, 31 de octubre de 2011

Crónicas ¿.............?

El llanto de hoy lunes ha sido por una puerta: cerrada o abierta. He salido del aislamiento hospitalario en que me mantenían desde el pasado miércoles y me han dicho además que estaré en mi casa a partir del fin de semana. ¿No es como para llorar de alegría? Pues he cumplido, con emoción y sin excederme.
¡Cómo se nota la crisis económica en los Hospitales!, una crisis que repercute directamente en los profesionales y en los pacientes de una forma descarada y patética. Desde agujas que ya no son agujas sino banderillas, hasta frascos de analíticas que al ser pinchados expanden gotas de sangre por alrededor. Plantas cuya capacidad de camas está cubierta al 100%, atendidas por una plantilla de trabajadores que se ve saturada de trabajo para prestar una urgencia, un hecho que se puede plantear en cualquier momento, retrasando la salida de un turno y descoordinando la entrada del siguiente (una experiencia vivida en primera persona).
La Meningitis que estoy padeciendo es bacteriana, por lo que no es contagiosa, y más suave que la vírica en cuanto a gravedad de complicaciones (esto último lo creo, no me lo han confirmado). Pero los síntomas son idénticos (de ahí el aislamiento hasta que se sabe qué "bichito" es el causante): un dolor de cabeza y vómitos identificativos, con fiebre que puede subir mucho y que puede complicar la situación. Cuando digo que el dolor de cabeza y los vómitos son identificativos es porque no hay otro dolor de cabeza igual (ni parecido en intensidad, os lo prometo), al igual que los vómitos, que son ...., cómo decir, compulsivos y directos.
Tras más de 24 horas en un cuartito de Urgencias, con mi hija que me acompañó todo el tiempo y tras 6 punciones lumbares para proceder a sacar el líquido medular sin resultado, me subieron a la habitación, donde me dieron un pinchazo más y, al ver que era imposible, se llamó a un Anestesista (que ellos están más especializados en este tipo de pruebas) y pudo por fin hacerse con el preciado líquido que, tras una hora más, confirmó la Meningitis.
He de decir que la tortura del dolor de una Meningitis es muy grande, pero mi experiencia anterior (hace 7 meses padecí una Meningitis de similares características) me ha hecho vivir redoblada dicha tortura, primero porque ya sabía lo que tenía que sufrir y segundo porque jamás pensé que se podía someter a una persona a 6 punciones lumbares sin llamar a un especialista (creo que a la segunda punción negativa, el médico debió tomar esta decisión). Por ello he tenido que sufrir no solo el aislamiento, que la verdad no importa porque uno no se entera de nada, si no por no poder moverme de la cama hasta hoy lunes ante el peligro que suponía tras tantas punciones.
Mañana quisiera contaros la ayuda que he recibido, los sueños y las mociones que comencé a experimentar tras mi llegada a la habitación y el comienzo del tratamiento agresivo con un montón de antibióticos. Ayuda necesaria en estos momentos para mis hijos, sueños bonitos y pesadillas, experiencias de concentración cuando uno está con uno mismo y donde la "Carta de la Tierra" me ayudó mucho.
Decir que los puntos suspensivos en el titular es porque no sé cómo titular estas crónicas, ¿de Vida?, ¿de Salud?, ¿de Amistad?. No sé, admito sugerencias por favor. Aún tardaré unos días en coordinar mi pensamiento con la acción, por ello necesito vuestra ayuda en esto también. Un abrazo grande a todos y muchos besos. Hasta mañana.